Tal y como hemos visto en el post El arbitraje y el alquiler de viviendas, el arbitraje es una de las opciones que tienen las partes implicadas en un contrato de arrendamiento para dar solución a sus conflictos.

Junto con el arbitraje, existen otras vías de solución como son la mediación o la justicia ordinaria.

El laudo arbitral es la resolución que dicta el arbitro y que contiene la decisión que éste ha adoptado respecto a la controversia en cuestión. Es equiparable, pues, a lo que es una Sentencia en la justicia ordinaria.

El laudo deberá constar por escrito y ser firmado por los árbitros. Y además tendrá que ser motivado, es decir, habrá de explicar por qué se ha llegado jurídicamente (arbitraje en derecho) a esa decisión.

Igualmente el laudo deberá contener la fecha y el lugar en que ha sido dictado.

También pronunciarán los árbitros en el laudo las costas del arbitraje, que incluirán los honorarios y gastos de los árbitros y, en su caso, los honorarios y gastos de los defensores o representantes de las partes, el coste del servicio prestado por la institución administradora del arbitraje y los demás gastos originados n el procedimiento arbitral.

El laudo pone fin a las actuaciones arbitrales, si bien es posible la corrección, aclaración o complemento del laudo en los términos establecidos en el artículo 39 de la ley de arbitraje.

El laudo no es recurrible, es decir, produce efectos de cosa juzgada.

Ante él cabe presentar acción de anulación y, en su caso, revisión.

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