El pago de daños por incendio en vivienda alquilada suele ser responsabilidad, en la mayoría de casos, del inquilino (pero no siempre).

La ley de arrendamientos urbanos (LAU) contiene un artículo que se ocupa indirectamente de esta materia. Se trata del artículo 21.1.

Este artículo establece que el arrendador será el responsable de hacer las reparaciones que necesite la vivienda para que ésta conserve sus condiciones de habitabilidad, es decir, para que se pueda habitar razonablemente en ella.

Ahora bien, a continuación este artículo 21 LAU hace una excepción importantísima en esta materia al decir que ello será así excepto en los casos en que la necesidad de reparación sea porque el daño ha sido por un hecho imputable al inquilino.

Por tanto, si el incendio se originase por culpa del inquilino, será el éste el que tenga que reparar los daños ocasionados. Además, en este punto la jurisprudencia entiende que casi todos los incendios domésticos (nos referimos a incendios causados por la utilización de una tostadora, la plancha, estufa, etc) son achacables a los inquilinos, por lo que en casi todos los casos, en atención a esa artículo 21.1 LAU, será el inquilino el responsable de reparar los daños.

Presunción de culpa del inquilino

Además, otorga aún más fuerza a este artículo 21 LAU el propio artículo 1563 del código civil (CC), al indicar que “el arrendatario es responsable del deterioro o pérdida que tuviere la cosa arrendada, a no ser que pruebe haberse ocasionado sin culpa suya“. Por este motivo, casi todos los casos de incendios domésticos son atribuidos al inquilino, es decir, es él normalmente quien tiene que probar que no fue culpa suya el incendió y esto en casi todas las ocasiones es muy difícil de demostrar en casos de incendios.

Y si el incendio no lo ocasionó el inquilino pero si algún “invitado” el artículo 1564 del código civil se ocupa de ellos, al decir que el inquilino será el responsable del deterioro causado por las personas de su casa.

Y para mayor abundamiento, aunque ya lo deja claro el artículo 21.1 LAU, el artículo 1902 del código civil establece que “el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado“.

Una vez visto que suele ser el inquilino el responsable de los daños causados por fuego en las viviendas, diremos que los gastos por estas reparaciones suelen ser carísimos debido a los grandes daños que se producen, por lo que en esta materia la contratación de seguros de hogar es fundamental.

¿Un seguro de hogar?

En principio, como he dicho, la responsabilidad de los daños causados por un incendio en una vivienda puede ser tanto del inquilino como del arrendador. Por tanto, ambas partes deben valorar asegurar su responsabilidad, tanto ante terceros como ante los daños causados a bienes del propio responsable.

He dicho que normalmente es el inquilino el responsable de reparar estos daños causados por incendio, por lo que es muy conveniente tener contratado por parte del inquilino un seguro de hogar que cubra la responsabilidad civil a terceros (es fundamental) y que cubra los daños propios.

Además, también es interesante que cubra la responsabilidad civil locativa, es decir, la responsabilidad por los daños causados al arrendador de la propia vivienda que habita el inquilino y en la que se ha causado el daño (la propia vivienda del arrendador y los bienes del arrendador que se hubiesen visto afectados, en su caso). Si no se tiene contratada esta cobertura la aseguradora del arrendador reparará la vivienda o los bienes del arrendador dañados, pero posteriormente reclamará esos gastos de reparación al inquilino (artículo 43 ley de contrato de seguro).

Así, los daños que puede ocasionar un inquilino derivados de un incendio son:

  • Daños a terceras personas: aquí hay que diferenciar entre los daños causados a los bienes del arrendador (la vivienda, los muebles que hubiere en ella, etc) y los causados a cualquier otro tercero. Respecto a la responsabilidad civil del inquilino frente a terceros (por ejemplo, al caer una maceta sobre un vehículo o una persona) las indemnizaciones por reparación de los daños causados que puede llegar a pagar son enormemente altas. No se puede concebir que el inquilino no tenga asegurada la responsabilidad civil frente a terceros derivada de su condición de habitante de una vivienda.
  • Daños propios: por ejemplo, si hay un incendio ocasionado por responsabilidad del inquilino y se queman parte de sus muebles, ropa, etc., nadie le pagará al inquilino esos daños salvo que tuviera contratado un seguro que le cubra el contenido de la vivienda. El seguro del arrendador obviamente no le pagará al inquilino estos daños en los bienes de su propiedad, pues el arrendador asegurará solo sus bienes (continente y posible contenido de su propiedad en caso de viviendas amuebladas).

 

Y tu…te has visto en esta situación en alguna ocasión?.