Si te has preguntado alguna vez qué hacer si “el arrendador entra en mi casa sin permiso”, se trata, principalmente, de un caso de “pruebas”. El código penal se encarga de regular el delito de allanamiento de morada, pero si no existen pruebas del acceso a la vivienda por parte del casero, la situación puede volverse en contra del propio arrendatario mediante la acusación de una falsa denuncia.

Para dar respuesta a esta cuestión hay que observar muchas variables que pueden darse.

Lo primero es saber si las partes pactaron en el contrato de arrendamiento la posibilidad de que el arrendador entrase en la vivienda alquilada.

Lo segundo es saber si el inquilino tiene pruebas de que el arrendador ha entrado en la vivienda sin su consentimiento (del inquilino).

Lo tercero es saber si ha existido violencia o intimidación en el acceso a la vivienda.

Todas estas variables van a hacer que se pueda actuar de una forma u otra.

Con pruebas

En el caso de que existan pruebas de que el arrendador ha accedido a la vivienda, estaríamos hablando de la comisión de un delito de allanamiento de morada, regulado en el artículo 202 del Código Penal, castigado con pena de prisión de seis meses a dos años. En el caso de que se hubiera ejercido violencia o intimidación para acceder a la vivienda, la pena no sería la anterior, sino la de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses.

Por tanto, en el caso de existir pruebas el inquilino debería denunciar la acción cometida por el arrendador.

Amén del mencionado delito, según las circunstancias del acceso a la vivienda, también podríamos estar hablando de coacciones, amenazas, violación de la intimidad, apropiación indebida, robo, etc.

Además, podría el inquilino solicitar la resolución del contrato de arrendamiento por incumplimiento de contrato del arrendador, al haber vulnerado el uso y disfrute pacífico del inmueble arrendado.

Las pruebas pueden ser el testimonio de otras personas, la propia declaración del arrendador de haber entrado en la vivienda, grabaciones de video, etc.

En el supuesto de que el arrendador quiera entrar en la vivienda y el inquilino lo pille in fraganti, el mejor consejo es llamar a la policía. Si para cuando ésta llegue el arrendador aún está presente y tiene intención de entrar en la vivienda, entonces no debe haber mucho problema para probar el allanamiento de morada.

Sin pruebas

Pero lo más usual en estas ocasiones es que no existan pruebas de que el arrendador ha entrado en la vivienda.

En este caso quizás el consejo más recomendable es no denunciar (la denuncia no llegaría a ninguna parte) y cambiar la cerradura de la vivienda para evitar problemas similares en el futuro.

Y digo no denunciar porque el inquilino, en caso de denunciar sin pruebas, podría encontrase con una denuncia en su contra por denuncia falsa, delito castigado por el artículo 456 del Código Penal con pena de prisión de seis meses a dos años u multa de doce a veinticuatro meses.

Además, al no existir pruebas, tampoco es aconsejable que el inquilino pretenda dar por finalizado el contrato de arrendamiento basándose en que el arrendador ha entrado en la vivienda, dado que al no existir pruebas, podría encontrarse el inquilino con una demanda del arrendador por incumplir el contrato de arrendamiento, en la que se le reclamarían las rentas impagadas y otros perjuicios.

En resumen…

Lo habitual es que el arrendador no entre en la vivienda, pero para tranquilidad de los inquilinos, quizás el mejor consejo posible es cambiar la cerradura de la vivienda al entrar a habitarla. Por un precio razonable se evitan posteriores problemas, posibles denuncias, intromisiones en la privacidad de otros, etc.

Conviene conservar la cerradura original (y sus correspondientes llaves) para sustituirla al finalizar el arrendamiento. De este modo el arrendador se quedará con su cerradura y el inquilino podrá llevarse la que ha pagado.

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Qué pasa si el arrendador entra en mi casa sin permiso