El inquilino o arrendatario suele cuestionarse quién paga los daños por robo en una vivienda de alquiler una vez que éstos daño se han producido. Es entonces cuando se cuestona sobre si es él o el arrendador el que soportará la reparación de ls deterioros que los ladrones han provocado en el piso al entrar a robar en él.

Cuando se producen daños en una vivienda alquilada como consecuencia de un robo, el contrato de arrendamiento no tiene por qué verse afectado. De hecho el contrato seguirá en vigor en todos los casos, excepto en el caso en que los daños sean de tal magnitud que la vivienda haya quedado totalmente destruida (cosa que no suele ocurrir).

Sin embargo, el arrendatario o inquilino suele plantearse después de producirse el robo, quién tiene que reparar los daños que se han producido tanto en sus propios bienes como en los bienes del propietario (ya sean muebles, ya sean partes integrantes de la propia vivienda como puertas, ventanas, armarios, etc).

La relación entre el arrendador y el arrendatario de una vivienda de alquiler se regula por la ley de arrendamientos urbanos (LAU), por lo que habrá que acudir a ella para conocer quien paga los daños que se hayan producido en una vivienda alquilada por motivo de un robo.

El artículo 21 LAU

A este respecto, observamos que es el artículo 21 LAU el que debe resultar de aplicación en estos casos.

Este artículo es el que regula la principal obligación del arrendador, y viene a decirnos, respecto a la conservación de la vivienda, que el arrendador tiene la obligación de mantener la vivienda en buenas condiciones de habitabilidad, lo que quiere decir que tendrá que realizar todas las reparaciones que sean necesarias para que el inquilino pueda vivir normalmente en la vivienda.

Por lo tanto, es el arrendador el que tiene que soportar, como regla general, el coste de la reparación de los daños ocasionados por los ladrones.

Y además, no podrá elevar la renta debido a este motivo.

El propio artículo 21.1 establece dos limitaciones a esta norma general. Y el artículo 21.4 establece otra limitación más. Esas tres limitaciones son las siguientes:

  1. Artículo 21.1-I: está obligado el arrendador a reparar esos daños siempre y cuando el deterioro que haya que reparar no se haya producido por causa imputable al inquilino. Por lo tanto, si el daño se ha producido por culpa del inquilino, será éste quien tenga que asumir la reparación, y no el arrendador. En el caso que nos ocupa lo habitual es que el robo y el consiguiente daño no sea por culpa del inquilino, por lo que no será éste quien tenga que hacer la reparación.
  2. Artículo 21.1-II: está obligado el arrendador a reparar los daños siempre que éstos no hayan destruido toda la vivienda. Por lo tanto, si la vivienda ha quedado totalmente destruida no podrá el inquilino exigir la reparación total de la misma, sino que el contrato quedará extinguido de forma automática. Lo normal es que ante un robo se produzcan daños parciales y no de la totalidad de la vivienda, por lo que no será el inquilino el que tenga que soportar el arreglo en base a este punto.
  3. Artículo 21.4: el artículo 21.4 regula las pequeñas reparaciones que hay que realizar en la vivienda con motivo de un uso normal. En este punto hay que decir que los daños provocados por los ladrones deben entenderse incluidos dentro de este apartado, por lo que los pequeños daños producidos por los ladrones deben ser soportados por el inquilino, en tanto que no sean catalogados como pequeños deben ser soportados por el arrendador. Ejemplos de pequeños daños pueden ser los que requieran un gasto inferior a 150 euros para reparar el daño. En este punto conviene indicar que una suma de muchos “pequeños daños” no deben catalogarse como “pequeño daño”, por lo que será el arrendador y no el inquilino el que deba soportar el gasto de la reparación.

Como podrás observar, las dos primeras situaciones apenas se van a dar nunca, mientras que la tercera si que se va a poder dar cuando existan pequeños daños como la rotura de una manivela, de un pestillo, de un cristal, de algunos vasos, etc.

Seguro

Por todo lo anteriormente visto, es aconsejable que el arrendador se preocupe por contratar un seguro contra robos y daños que asegure los bienes de su propiedad, tales como muebles del arrendador, puertas, armarios, aparatos de aire acondicionado, electrodomésticos, etc.

Y esto porque si no lo tiene contratado será él mismo el que tenga que hacer frente a la reparación de esos daños.

Por último, indicar que es perfectamente posible que el arrendador repercuta sobre el inquilino el coste de dicho seguro. Se trata de que esos bienes estén asegurados siendo beneficiario el arrendador, pero nada impide que pueda trasladarse la obligación de pago de dicha póliza al inquilino.

Por supuesto, el arrendador o su seguro sólo responderán por los daños producidos en los bienes de su propiedad, sin que exista obligación de responder de los daños que se hayan producido en los bienes propiedad del inquilino o de terceras personas.

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