Blog

Todo sobre arrendamientos y desahucios

La duración de los arrendamientos entre el 18-12-2018 y el 22-01-2019

Publicado el

Voy a analizar en este artículo la duración de los arrendamientos entre el 18-12-2018 y el 22-01-2019, tanto de vivienda como de uso distinto a vivienda. (Entrada en vigor el 19-12-2018).

En el artículo de hoy te explico todo lo relacionado con la duración de los contratos de arrendamiento celebrados después del 18 de Diciembre de 2018 (entrada en vigor el 19 de Diciembre de 2018) y antes del 22-01-2019.

También analizo una materia controvertida y muy relacionada con la duración del contrato: el desistimiento, que se da cuando el inquilino quiere dar por finalizado el contrato antes de tiempo.

En cuanto a la duración, partimos del principio general del artículo 9 LAU de que se puede pactar la duración que las partes quieran (un año, tres, siete, cinco, etc.), si bien la LAU establece una fecha de cinco años para regular esta materia, y por tanto voy a realizar el análisis en base a esos cinco años.

Contratos de menos de 5 años de duración (de vivienda habitual)

Todo lo que aquí mencione que haga referencia a cinco años, tendremos que entenderlo referido a siete años si el arrendador es persona jurídica.

Antes de los cinco años… prórroga obligatoria.

Si el contrato dura menos de cinco años (por ejemplo, se le da una duración de un año prorrogable a cinco), entonces el contrato va a durar cinco años, excepto que:

  • Excepto que el inquilino manifieste a la finalización de cualquiera de las anualidades que quiere dar por terminado el contrato. Esta manifestación debe hacerla fehacientemente (por burofax, por ejemplo), y antes de entrar en los 30 últimos días de esa anualidad. Te dejo acceso a un modelo de comunicación del inquilino al arrendador de no renovación de la prórroga en vigor.
  • Excepto que el inquilino quiera desistir del contrato, hecho que podrá hacer en cualquier momento después del sexto mes de contrato.
  • Excepto que el arrendador comunique al arrendatario, transcurrido el primer año de duración del contrato, que tiene necesidad de la vivienda arrendada para destinarla a vivienda permanente para él o para sus familiares en primer grado de consanguinidad o por adopción o para su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de separación, divorcio o nulidad matrimonial. Esa comunicación se hará al menos con dos meses de antelación a la fecha en la que la vivienda se vaya a necesitar. En ese caso el arrendador podrá evitar que el contrato se prorrogue obligatoriamente. Por tanto, no podrá dar por terminado el contrato el arrendador antes de que llegue la finalización del plazo inicialmente pactado (que suele ser de un año, en los “contratos de un año prorrogables a cinco”). Esta facultad no la tienen los arrendadores que sean personas jurídicas.

Cada vez que llega la finalización de una anualidad y el inquilino no dice nada, se está activando una nueva anualidad. Es lo que se llama “prórroga obligatoria”. Y el contrato puede prorrogarse de esta manera hasta que cumpla cinco años en total.

En la práctica, por tanto, pasados los seis meses de contrato, el inquilino podrá dar por terminado el contrato cuando quiera. Tendrá entonces que valorar si prefiere desistir (porque tendrá que indemnizar al arrendador en la mayoría de los casos) o prefiere esperar a la finalización de cualquiera de las anualidades, en cuyo caso no tendrá que indemnizar.

Llegado el quinto año…

Una vez llegado el quinto año de contrato, cualquiera de las partes puede decidir que el contrato termine. Basta con comunicar esta decisión a la otra parte con una antelación mínima de un mes a la terminación del quinto año (ver modelo de comunicación al inquilino de no renovación del contrato y ver también modelo de comunicación al arrendador de no renovación del contrato).

Después del quinto año… prórroga necesaria.

Si ninguna de las partes ha comunicado a la otra la decisión de dar por terminado el contrato al quinto año, entonces las partes estarán decidiendo tácitamente que quieren seguir con la relación contractual, y en ese momento vuelve a ser el inquilino el que manda.

Es decir, si nada dijeron las partes cuando el contrato cumplió cinco años (bueno, un mes antes), entonces el contrato va a durar tres años más (es decir, ocho en total), excepto que:

Cada vez que llega la finalización de una anualidad y el inquilino no dice nada, se está activando una nueva anualidad. Es lo que se llama “prórroga necesaria”. Y el contrato puede prorrogarse de esta manera hasta que cumpla tres años más, es decir, ocho años en total.

Después del octavo año… tácita reconducción

Si ninguna de las partes ha comunicado a la otra la decisión de dar por terminado el contrato al octavo año, entonces las partes estarán decidiendo tácitamente que quieren seguir con la relación contractual.

En ese momento, y gracias a la llamada “tácita reconducción”, se genera un nuevo contrato (con las mismas condiciones, pero sometido al código civil y no a la LAU) y que por lo general va a tener una duración de un año, prorrogable año a año si nadie dice lo contrario. Este nuevo contrato puede darlo por finalizado cualquiera de las partes a la finalización de la anualidad, manifestándolo fehacientemente (por burofax) a la otra parte.

Ojo, a veces la duración del contrato en tácita reconducción (es decir, de un contrato tras el octavo año), no es anual sino mensual, así que conviene que las partes tengan claro este aspecto.

Contratos sin duración fijada

Respecto a los contratos de arrendamiento de vivienda en los que no se haya estipulado plazo de duración o éste sea indeterminado, estos se entenderán realizados por un año de duración, siendo de aplicación todo lo analizado hasta ahora.

Desistimiento

En cuanto al “desistimiento”, opera la misma regla que en los contratos de más de cinco años de duración, es decir, ya estemos en una prórroga del contrato o aún no, el inquilino puede desistir del contrato transcurridos seis meses de vigencia y siempre que preavise con un mes de antelación a la fecha en que quiere hacer efectiva la terminación del contrato.

Sólo nacerá un derecho del arrendador a ser indemnizado si así se recogió expresamente en el contrato.

Si desiste antes de los seis meses de contrato y tal posibilidad no se contempló en el contrato, nacerá el derecho a favor del arrendador a ser indemnizado por los daños y perjuicios causados, ya que en este caso no hablamos de desistimiento sino de incumplimiento contractual.

Contratos de 5 años de duración o más de 5 años (de vivienda habitual)

Todo lo que aquí mencione que haga referencia a cinco años, tendremos que entenderlo referido a siete años si el arrendador es persona jurídica.

Antes de llegar la fecha de terminación.

Si el contrato tiene una duración inicial pactada de cinco años o más (por ejemplo, se le da una duración inicial de seis años), entonces el contrato va a terminar cuando llegue ese momento fijado por las partes.

El inquilino tiene posibilidad de desistir a partir del sexto mes en cualquier momento.

El arrendador no puede hacer uso de la facultad de recuperar la vivienda por necesidad (para vivienda habitual de él o de determinados familiares) porque en este caso no hay prórrogas obligatorias, así que carece de dicha facultad.

Llegada la fecha de terminación.

Una vez llegada la fecha de terminación del contrato, cualquiera de las partes puede decidir que el contrato termine. Basta con comunicar esta decisión a la otra parte con una antelación mínima de un mes a la terminación del quinto año (ver modelo de comunicación al inquilino de no renovación del contrato y ver también modelo de comunicación al arrendador de no renovación del contrato).

Después de la fecha de terminación.

Si ninguna de las partes ha comunicado a la otra la decisión de dar por terminado el contrato cuando ha llegado la fecha de finalización, entonces las partes estarán decidiendo tácitamente que quieren seguir con la relación contractual, y en ese momento es el inquilino el que manda.

Es decir, si nada dijeron las partes cuando el contrato llegó a la fecha de duración pactada (bueno, un mes antes), entonces el contrato va a prorrogarse, año a año, hasta que cumpla en total ocho años, excepto que:

Tendrá que decidir el inquilino si quiere desistir (sin indemnizar, en la mayoría de las ocasiones) o prefiere esperar a la finalización de la anualidad.

Cada vez que llega la finalización de una anualidad y el inquilino no dice nada, se está activando una nueva anualidad. Es lo que se llama “prórroga necesaria”. Y el contrato puede prorrogarse de esta manera hasta que cumpla ocho años en total.

Después del octavo año… tácita reconducción

Si ninguna de las partes ha comunicado a la otra la decisión de dar por terminado el contrato al octavo año, entonces las partes estarán decidiendo tácitamente que quieren seguir con la relación contractual. En ese momento, y gracias a la llamada “tácita reconducción”, se genera un nuevo contrato (con las mismas condiciones, pero sometido al código civil y no a la LAU) y que por lo general va a tener una duración de un año, prorrogable año a año si nadie dice lo contrario. Este nuevo contrato puede darlo por finalizado cualquiera de las partes a la finalización de la anualidad, manifestandolo fehacientemente (por burofax) a la otra parte.

Ojo, a veces la duración del contrato en tácita reconducción (es decir, de un contrato tras el octavo año), no es anual sino mensual, así que conviene que las partes tengan claro este aspecto.

Desistimiento

En cuanto al “desistimiento”, opera la misma regla que en los contratos de más de cinco años de duración, es decir, ya estemos en una prórroga del contrato o aún no, el inquilino puede desistir del contrato transcurridos seis meses de vigencia y siempre que preavise con un mes de antelación a la fecha en que quiere hacer efectiva la terminación del contrato.

Sólo nacerá un derecho del arrendador a ser indemnizado si así se recogió expresamente en el contrato.

Si desiste antes de los seis meses de contrato y tal posibilidad no se contempló en el contrato, nacerá el derecho a favor del arrendador a ser indemnizado por los daños y perjuicios causados, ya que en este caso no hablamos de desistimiento sino de incumplimiento contractual.

Contratos de arrendamiento de uso distinto a vivienda (locales, temporada, …)

Para este tipo de contratos rige la voluntad de las partes.

Es decir, el contrato dura lo que las partes quiera establecer en el contrato.

Y las posibles prórrogas tendrán la duración que las partes hayan establecido. Y si no se establecieron prórrogas, al finalizar el contrato éste se prorrogara por tácita reconducción del mismo modo que hemos visto para los contratos de arrendamiento de vivienda.

3 comentarios en “La duración de los arrendamientos entre el 18-12-2018 y el 22-01-2019

  1. Hola Eduardo
    Gracias por tus publicaciones. Tengo una duda. ¿Estos cambios se aplican únicamente a los nuevos contratos a partir del 17/12/18 o también a los firmados previamente (especialmente por lo que se refiere a las prórrogas obligatoria y necesaria)?

    Muchas gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Nuestros servicios

  • Gestionamos desde el punto de vista legal el desahucio de un inquilino en vivienda de alquiler
    Desahucio express