Hoy es 7 de enero de 2026 y he abierto el correo electrónico con una buena noticia.
Un cliente me ha escrito diciendo que ha recuperado su vivienda.
Se trata de un cliente que contactó conmigo en octubre de 2025 para decirme que el contrato de arrendamiento que tenía con su inquilino vencía el 28 de febrero de 2026 y que parecía que no se quería marchar.
No disponíamos de mucho tiempo, pues había que notificar al inquilino el deseo de no prorrogar el contrato antes del 31 de octubre (menos mal que me contactó a mediados de octubre).
Me puse manos a la obra y al día siguiente envié el burofax al inquilino, diciendo que no deseábamos que el contrato se prorrogase tras el 28 de febrero de 2026.
A mediados de diciembre mandé a mi cliente un documento de entrega d llaves, pues parecía que a lo mejor se marchaba. Finalmente no lo firmó en ese momento.
Pero hoy, como te digo, me he llevado la sorpresa de que el inquilino ha firmado el documento y ha entregado las llaves.
Además, de dejo copia del bonito email que me ha mandado mi cliente. Da gusto leer emails así.
Foto abajo.
Fase previa a la demanda
- ¿Cuánto me costará, Eduardo?
- ¿Qué gano contratándote a ti?
- ¿Qué problemas pueden aparecer en el camino?
