El envío de un burofax solicitando la devolución de la fianza es uno de los medios más económicos y seguros que tiene el arrendatario para reclamar al arrendador la devolución de la fianza prestada en su día como garantía del contrato de alquiler.

El seis de Junio de 2013 entró en vigor la Ley 4/2013 de medidas de flexibilización de medidas de fomento del mercado del alquiler. Esta Ley trajo consigo muchas modificaciones en la ley de arrendamientos urbanos (LAU), pero ninguna de ellas afecta a la materia objeto de este post, es decir, a la fianza y a su devolución.

El artículo 36.4 LAU establece que el arrendador tiene que devolver la fianza al finalizar el contrato, si bien este artículo prolonga, implícitamente, este plazo hasta llevarlo un mes más allá de la finalización del contrato, al anunciar que a partir del mes siguiente a la finalización del contrato sin haberse devuelto la fianza se devengarán intereses a favor del inquilino.

La fianza tiene como finalidad garantizar el cumplimiento de las obligaciones del inquilino, por lo que podemos encontrarnos ante las siguientes situaciones:

  • El inquilino ha cumplido todas sus obligaciones al momento de la resolución del contrato: en este caso la fianza habrá de devolverse el mismo día de la resolución del contrato, al no haber motivo alguno para ampliar ese plazo.
  • El inquilino ha incumplido ciertas obligaciones: en este caso el arrendador podrá quedarse con cierta parte de la fianza (o toda) para compensar las cantidades económicas debidas por el inquilino o, en su caso, para reparar los daños que éste hubiera causado.

Si el arrendador no devuelve la fianza al inquilino en el momento que corresponde según hemos visto más arriba (o en caso de que le devuelva menos de lo esperado), podrá el inquilino enviarle un burofax solicitando la devolución de la fianza para que quede constancia de su reclamación.

Si quieres más información acerca de todo lo relativo a la fianza y cuando puede quedarse la fianza el arrendador te recomiendo ver nuestro post Devolución de la fianza en el arrendamiento.

La diferencia entre enviar un burofax o enviar una carta normal o una carta certificada es que sólo en el primer caso queda acreditado el contenido del texto que ha enviado el inquilino al arrendador (siempre que el burofax sea en la modalidad “con acuse de recibo y certificación de contenido”). Es decir, se trata de un documento fehaciente. Esto quiere decir que es un documento que sirve como prueba ante un hipotético pleito.

Los otros dos documentos (carta normal y carta certificada) no son fehacientes ya que la carta normal no prueba ni su envío ni el contenido, y la carta certificada sólo prueba la recepción, pero no el contenido del texto.

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